El capitán regresaba de la guerra como único sobreviviente de
su compañia que comandaba. En el camino de regreso tiene que
cruzar un tunel que une el mundo de los muertos con el mundo de los
vivos. El túnel es oscuro y lugubre.
En la entrada del tunel aparece un perro de guerra que amenaza con
feroces ladridos al capitán. Ladridos estrepitosos que no son
de un animal normal, sino más bien de un mounstruo furioso
del más allá. Sus ojos brillan con centellos de fuego.
El capitán se detiene un momento, luego continua cruzando el
tunel, cuando el perro se marcha.
Sus pasos de sus botas que aturden el silencio, son lo único
que se escuchan. Al terminar de cruzar el tunel, se detiene volviendo
la mirada hacia el tunel. De repente se escuchan venir pasos procedientes
del tunel, que se acercan hacia él. Es un soldado con aspecto
de muerto. El capitán sorprendido y asustado, pregunta si el
hombre que esta a su frente, el soldado Garcia es. El soldado gesticula
que sí.
El soldado pregunta al capitán si el, verdaderamente habia
caído en guerra, puesto que no puede creer que muriera en combate.
Cuenta que le mandaron a casa, que su madre hizo un pastel para el,
el cual comio con gusto y muy rápidamente.
El capitán asustado por lo que ve, retrocede, creyendo sonar
lo que ve. El capitán desconcertado, como recordando, dice
que el conoce esa historia. Que el curo las heridas del soldado cuando
este volvió herido de gravedad del campo de batalla. Que la
historia del pastel seguramente lo sono mientras convalecia sus heridas.
Le cuenta también que esa historia fue tan emotiva y viva,
que se le gravo profundamente en su cabeza y que después de
un instante de haberla contado, él no pudo hacer nada más
por la vida de él, porque murió enseguida.
El soldado se cuadra respetuosamente tal como lo hacen en una parada
militar. El dice, que ahora entiende lo que sucedió pero que
sus padres no creeran que el haya caido en guerra. El soldado mira
señalando con nostagia el valle en donde viven sus padres,
argumentando que sus padres aún esperan su regreso a casa.
El capitán se le acerca con miedo, pero con cierta autoridad,
le dice que el verdaderamente cayo en guerra, perdonandose de lo sucedido.
Le dice también que el lo vió morir teniendolo en sus
brazos. El soldado triste y desconsolado, comprende lo sucedido, de
espaldas al capitán, se aleja lentamente, abatido hacia el
tunel. El capitán con lagrimás en los ojos, lo llama
por última vez, y cuadrandose militarmente se despiden ambos.
El soldado desaparece muy lentamente por el tunel oscuro....
El capitán solo escucha los pasos del soldado que se alejan,
hasta que el silencio inunda nuevamente la oscuridad. De pronto se
escucha la ordenada marcha de tropa que se acerca por el tunel. El
capitán nuevamente sorprendido no cree lo que sus ojos ven.
Su compania se presenta ante él. El oficial de mando de la
tropa le anuncia que la compañia no tiene herido alguno.
Todos se ven bien armados, con trajes de guerra inpecables, pero sus
caras palidas revelan que no son de este mundo. El capitán
desconcertado y confuso apenas llega a salir de su asombro. Les dice
que les entiende pero que las tres compañias que el comandaba,
habia sido totalmente aniquiladas. Que él es el único
sobreviviente. Que todos habian caído en guerra y que nadie
sobrevivio.
Se disculpa arguyendo que para el es difícil, el poder mirarles
a la cara porque todos murieron bajo su comando, que el no es un cobarde,
que reconoce sus errores y responsabilidades, que seria muy fácil
seguir argumentando con los reglamentos y cañones de guerra,
pero que tampoco quiere echar la culpa a el ejercito o a la ilógica
de la guerra inhumana; puesto que el solo sobrevivio.
Las frases del capitán se hacen cada vez más intelegibles,
puesto que sus emociones salen a flote.El capitán trata de
controlarse para no caer en llanto. Luego cuenta que, después
del combate, cayo prisionero. En prisión todo le savia a muerte
y ahora que se le presentan ante él, nuevamente vuelve a sentir
ese sentimiento doloroso de muerte. Les dice que talvez el dolor que
el ahora siente, no es nada comparado con el sufrimiento que ellos
padecieron en combate. Que el habla con sinceridad y no les miente,
que el queria morir junto a ellos, que el entiende la duda que ellos
llevan consigo, que fueron enterrados con honores, que murieron por
una causa justa, pero que murieron cruelmente, como perros.
Casi entre sollozos, les pregunta el significado que tendria, sí
ahora ellos volverian a pasear por el mundo de los vivos, como si
nada hubiera pasado. Por último les ruega casi llorando, que
vuelvan por el tunel para que encuentren la paz.
Después de un largo momento de silencio, el capitán
se cuadra con autoridad ante su tropa y les ordena marcharse. La compañia
obedece la orden y dandose la vuelta, con disciplina y órden
respectivo marchan alejandose militarmente por el tunel. El capitán
queda solo. A lo lejos se escucha el decrecer del ruido que producen
las botas en un desfile ostentoso. Triste último recuerdo que
el capitán se lleva para si. El capitán cae de rodillas
sollozando, talvez la perdida de su tropa. o talvez su destino como
único sobreviviente. De pronto el perro se le aparece nuevamente,
sale del tunel y lo amenaza con feroces ladridos y coces de ultratumba.
Como queriendole decir que el también no comprende su destino,
o no se siente aun muerto, esperando talvez una respuesta para ser
redimido, para encontrar su paz.